jueves, 10 de noviembre de 2016

YAHWÉH: EL ENIGMÁTICO DIOS HEBREO.



יהוה

Yahwéh, el enigmático Dios de los hebreos. Los teólogos no se ponen de acuerdo en su significado, su nombre es tan sagrado que -según Moshe ben Maimon- sólo se puede pronunciar una vez al año y en voz baja en el Sancta Sanctórum por un sacerdote hebreo de muy alto rango en el templo de Jerusalem, en el día del perdón, en Yom Kippur.

Con seguridad, en un principio, Yahwéh era una deidad relativa a los fenómenos atmosféricos, y sus querubines, simples nubes portadoras del rayo. El prefijo (aunque en varias ocasiones actúa como sufijo en otros nombres hebreos) "ío" de Iahwéh, siempre ha estado ligada a la altura y a las cosas divinas, majestuosas. Blaise de Vigenère, eminente políglota, alquimista y cabalista, en su libro "Tratado del fuego y de la salnos dice: "El blanco de la plata, que representa el agua, es la misericordia, representada por la partícula iah, asignada al Padre ..." esta vetusta simbología alquímica, es heredada de los antiguos mitos, leyendas y teónimos. 


Una digresión: en la Grecia arcaica.


En Grecia, la antigua sacerdotisa Ío, era hija del Dios fluvial Ínaco, y hay ciertos hechos que hacen pensar que se trataba de una diosa de la Luna, pues ésta cambiaba de color, misma condición le atribuían los griegos a este satélite, a saber: Blanco, para la Luna nueva, Rojo para la Luna de las cosechas (creciente y llena) y Negro para la Luna en cuarto menguante total, también representa las tres edades de la naturaleza, a saber: Doncella, Ninfa y Anciana. 

Los antiguos pelasgos tenían a una Diosa Suprema llamada Eurínome, diosa de todas las cosas, que después de quedar encinta "gracias" a la serpiente Ofion, se transformó en paloma, anidó en las olas, y engendró a las siete potencias planetarias, a los árboles y todo lo que existe, su nombre sumerio -mucho más antiguo- era Iahu que significa "paloma eminente"; éste título posteriormente pasó a Yahwéh.
                          



                                                      Yahwéh en el misticismo.


El nombre de Yahwéh tiene una importancia capital en la Cábala, y en el misticismo judío en general, se lo llama de muchas formas, Elohenu "tu Dios", Adonenu "tu Señor", pero el nombre más importante según el Tetragrammatón es Iohua o YHVH. Según los rabinos, la forma correcta de acercarse a su Dios y entender a la creación es por medio de la Cábala, el sistema usado en la mayoría de los casos es la guematría. La guematría es la regla para el estudio de la Cábala, y se basa en el valor numérico de cada letra (el hebreo se lee de derecha a izquierda) la letra Yod vale 10, He 5,  Vav 6 y He 5. De la Cábala según los rabinos se puede entender a la creación en su totalidad, pues todo el mundo fue construido en un principio con letras, cada una de ellas con un valor numérico, y no solo eso, como bien lo dice la Biblia, el mundo fue construido con medida, peso y número. (Sabiduría 11; 21) 

Aunque el libro de Sabiduría no se encuentra en la Tora propiamente tal, cito este fragmento como curiosidad, pues la Tora judía son sólo los cinco primeros libros de la Biblia.

He demostrado parcialmente que Yahwéh tiene relación directa con la altura y lo majestuoso, por lo que he llegado a pensar que podría estar perfectamente relacionado con el antiquísimo culto de la Montaña Sagrada, ¿un volcán?. Uno de los nombres de Yahwéh según el Tetragrammatón es <<Hadiriron YHVH>>, y teniendo en cuenta que "hadarsignifica en hebreo "honor", "majestad" o "gloria" y "rones el imperativo del verbo "ranan" que en hebreo significa "alegría" o "regocijarse", podríamos leer: "regocijémonos en la gloria de YHVH".

Otro de los nombres de Yahwéh en el tetragrammatón es <<Meromiron YHVH>>  en casi todos los topónimos de las culturas antiguas, la partícula (en muchas palabras actúa de prefijo o sufijo) MR alude concretamente a los montes y montañas de elevada altura, también ésta tiene relación con el mítico Monte "Meru". En la antigua polinesia los templos son llamados "Marae", en Egipto las pirámides son llamadas "Mer" o "M'r", el templo de Jerusalem se halla en la explanada del Monte "Moriahy del monte Sión, en Tanzania, al igual que en la India tenemos el monte "Meru" y en Israel a las montañas se las denomina "Hare-Merom". Es peculiar y llamativo que en todos los lugares, y en donde se encuentran sitios sagrados a una altura considerable, se encuentre la partícula MR, y para acentuar aún más la sacralidad de ésta partícula, los Persas llamaban a su Edad de Oro con el nombre de "Merok". Finalmente, la traducción de este nombre sagrado (Meromiron YHVH) bien podría significar "regocijémonos en el lugar alto de YHVH o en la montaña de YHVH". La partícula citada podría ser perfectamente el remoto antecesor de nombres como María (judeo-cristianismo), Miriam (Persas), Mara (Celtas), Mari (Vascos), Amaterasu (Japón) absolutamente todas, diosas-vírgenes, cuyo significado se asemeja al de μητέρα Mitera = Materia o primera materia, alude a todo lo engendrado en ésta matriz o útero (el planeta). 

La abuela de María era Ana.... pero ese es otro tema.




Altares y sacrificios



El culto de Yahwéh siempre ha estado rodeado de misticismo y cosas extrañas, muchas de ellas extravagantes, como los sacrificios de animales para aplacar su sed, o sus altares, éstos son altos con forma de túmulo, con un sacrificio calcinado en su cúspide y rodeado por una zanja con agua mezclada con la sangre del sacrificio, a modo de una Montaña humeante rodeada de un río, pero en miniatura... ¿un volcán?





Altares



I Libro de Reyes 18: 31-35

Y Elías tomó doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra de Jehová, diciendo: Israel será tu nombre. Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez. De manera que el agua corría alrededor del altar; y también se había llenado de agua la zanja.



Deuteronomio 27: 4-7

Acontecerá, pues, cuando hayáis pasado el Jordán, que levantaréis estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las encalaréis con cal. Y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios, un altar de piedras; no alzarás sobre ellas herramientas de hierro. De piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios; y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios, y sacrificarás ofrendas de paz, y comerás allí; y te alegrarás delante de Jehová tu Dios.





Sacrificios



Levítico 1: 1-17

"Y a llamó Jehová a Moisés y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros presente una ofrenda a Jehová, haréis vuestra ofrenda de ganado vacuno u ovino. Si su ofrenda fuere a holocausto de ganado vacuno, ofrecerá un macho sin defecto; de su voluntad lo ofrecerá a la entrada del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él. Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová, y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán alrededor sobre el altar..... " (sigue hasta el versículo 17)



El sacrificio legendario


En los sacrificios de Abel y Caín, Yahwéh aceptó el del primero, más no el del segundo, algunos grandes alquimistas y cabalistas del siglo XVII son de la siguiente opinión: los sacrificios de Caín provenían de la tierra y en consecuencia eran muertos e inanimados, en tanto que estaban privados de fe y espíritu, pero los de Abel eran animados, espirituales y llenos de vida. Según el folklore judío, este espíritu repleto de luz y energía que se encuentra en los seres vivos, reside en la sangre. 

El gran cabalista medieval Eben-Ezra nos dice que un fuego descendía de lo alto para recoger el holocausto de Abel, lo que no ocurrió con la ofrenda de Caín. (Blaise de Vigenère. Opus cit., Ed Indigo. pág. 8.)




Yahwéh: Dios de dioses.


Iahvé, Yahwé, Iováh, íaco, Jehováh, ío, jo, etc., estas antiguas denominaciones derivan en nombres hebreos como: io-annis (juan); Oa-nnes (antiguo Dios civilizador mesopotámico); ieo-akim (joaquín); íaco (iacob = jacobo).

El gran Dios Júpiter asociado también a Devah-Pita ("Dios padre" en sánscrito) tiene este prefijo. De este "Dio" o "Dia", derivan los teónimos Theos (Dios), Zeus (Dios) y Di-anna, J-ana; ¿Diana?. "Jaun" con la partícula "iaen idioma vasco significa "señor", y alude a las alturas; Jaun-Goiko-a, literalmente "el señor de arriba".

De esta antigua partícula (ío) nace el nombre de Jano (Ianus), y tiene relación con las alturas, "Janua" significa puerta en latín, muy posiblemente alude a las puertas solsticiales del cielo, la edad oscura y de luz, en alusión a los solsticios de invierno y verano, es por ello igualmente que Jano tiene dos caras. También debo agregar un dato interesante acerca de este simbolismo solsticial, las festividades de Juan Bautista y Juan evangelista se celebran el 24 de Junio y el 27 de Diciembre respectivamente, claramente hay una apología a los solsticios, a las estaciones del Verano y del Invierno (según el hemisferio norte), la Luz y la Oscuridad en perpetuo movimiento cíclico.





Representación del Dios Jano. En la parte superior se pueden apreciar las letras IHS y junto a los rostros, las dos llaves que abren las puertas solsticiales (Janua), una de plata (Luna) y la otra de oro (Sol), oscuridad y luz, noche y día, solsticio de invierno y verano.

La partícula "di" supuestamente Aria o Indoeuropea, significa "brillante" de esta devienen los nombres día, relativo al día mismo y al Sol y por ende, a Dios, y a la moderna palabra francesa con la partícula "io" Jourque significa día.

La familia linguística indoeuropea va desde el sánscrito "Dur", al griego "Thura", alemán "Thur", irlandés "Dorus", inglés "Door", y el latín "Foris" que adquiere el significado de "Puerta exterior" o "guardián de la puerta de afuera" (del cielo). Estos nombres perfectamente pueden estar relacionados con la divinidad celeste "Thor" o con el nombre del Dios del trueno Córnico y Bretón "Taran" o con los nombres "Turo", "Toro", "Tyr", de ahí tenemos los nombres, como por ejemplo de la antigua ciudad céltica "Tara", de ahí derivan las españolas "Tarragona", "Tarancón" etc,. Este es el Dios-Toro que provoca las lluvias y los fenómenos atmosféricos, un símbolo de fertilidad y de la Luna, por la similitud de ésta con los cuernos del animal.



Yahwéh, Satán, Lucifer, Cronos y el símbolo del asno.


Siempre se ha referido que Yahwéh y Satán son fieros oponentes, pero la verdad es bien distinta.


Satán.

Ya desde el principio, el prefijo "Sat", "Set" o "Sab" se relaciona con el Yahwéh Sabaoth (Yahwéh de los ejércitos) y al bello planeta Saturno. Es curioso, porque la partícula "Set" significa en hebreo "fundamento" y "ruina" a la vez, ciertas palabras de este antiguo alfabeto son duales, esta partícula también tiene relación con el número siete, pues no es coincidencia que el Sabbath represente el último día del calendario hebreo y que ha dado nombre a nuestro Sábado, "Saturdayo lo que es igual "el día de Saturno". En la tradición Hindú, al planeta Saturno se lo denomina "Satya-Loka".

El origen del nombre de Saturno es extremadamente sombrío como la penumbra y antiguo como las piedras, uno de los primeros nombres asociados a él, es el nombre del antiguo dios sumerio Šamaš (pronunciación Shamash o Shmsh), Dios Solar de la justicia y de los muertos, en consecuencia presidía la paz, el día de descanso, de ahí el Sabbath hebreo (día de descanso) y el Sábado grecorromano. En otras culturas como la irlandesa se celebraba el día de los muertos, el Samhain, entre el último día de Octubre y el primero de Noviembre, ésta divinidad de los muertos fue conocida en todo el mundo bajo diferentes epítetos, los etruscos lo llamaron Satun o Setún, los egipcios Seth (señor del caos, las tormentas de arena y la oscuridad). Saturno era el Dios-Rey de la semilla sembrada y germinada, de la cebada fresca, por lo que su culto exigía el sacrificio de su representante, para así propiciar el renacimiento de la naturaleza en primavera. Es curiosa la relación de Saturno con el renacimiento de la naturaleza y la semilla (semen en latín), y me inclino a pensar que de sáthe que quiere decir miembro viril (según Macrobio) deriva el nombre de los famosos sátiros; seres libidinosos hambrientos de sexo, mitad cabra y mitad hombre. En definitiva, Saturno, así como los dioses asociados a él, muestran una gran insinuación a los placeres, pasiones terrenales, al mundo material y al sensible, al renacimiento de la naturaleza, a las cosas perecederas, y parecieran ser una verdadera Oda al Tiempo Eterno que no muere, sino que se reinicia.



La presunta dualidad Yahwéh-Satán: ¿el mismo personaje? 

La Biblia es un libro abierto y cerrado a la vez, para aquel que quiera leerlo, en cierto modo es exotérico, pero está cerrado en cuanto a su sentido oculto, esotérico. En esta ocasión quiero recuperar un par de versículos conocidos por mi hace mucho tiempo, y que hacen pensar si en realidad Yahwéh es un digno oponente de Satán, o si se trata de la misma figura mítica.

2 Samuel 24:1

<<Volvió a encenderse el furor de yahwéh contra Israel, impulsando a David a que hiciera censo de Israel y de Judá. Dijo, pues David a Joab, jefe de su ejército: "Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, y haz el censo del pueblo para saber su número">>

1 Crónicas o Paralipómenos 21:1

<<Se alzó Satán contra Israel e incitó a David a hacer el censo de Israel. David dijo a Joab y a los jefes del pueblo: "id a hacer el censo de Israel, desde Berseba hasta Dan, y traédmelo, para que yo sepa su número">>

Este punto es interesante porque en el segundo párrafo se hace referencia a las ciudades, pero de forma inversa, lo que justifica cuando se piensa en la imagen de Satán como un adversario. Aunque si se mira de otra manera, menos erudita y más con sentido común, en realidad se trata de la misma entidad.

Me gustaría preguntarle a un experto -ortodoxo- qué significan exactamente estos pasajes.


Lucifer.

El nombre de Lucifer se pierde en las brumas del tiempo y literalmente significa "el portador de la luz" (Lucis-Fero). La más antigua relación con este nombre la hallamos en la voz lituana "Laukinisque significa "salvaje" o "bestia salvaje", de este nombre -muy posiblemente según yo- deviene el griego "Lykos", que significa "lobo" en ese idioma, el lobo en la antigüedad era un símbolo solar por excelencia para los pueblos nórdicos y tracios, y de esta relación con el Sol deriva la voz céltica "Lug(Dios solar Celta), o la inglesa "lightque significa LuzHay que agregar también, que el Lituano y el Letón -ambas lenguas bálticas- son las más parecidas al Sánscrito.

De esta palabra griega que alude al símbolo del lobo solar "Lykos" deviene el "Leukós" griego, que significa "Blanco" o "de color claro" no hay duda de ello. Por lo tanto podemos concluir que "Lucifer" se aleja bastante de una presunta igualdad con "Satán" o "Yahwéh" ya que su nombre adquiere el significado de "Luz", "Brillo", "Bondad", e incluso "conocimiento", y se opone totalmente al "Yahwé Sabaoth" o "Ialdabaoth" que los antiguos gnósticos equiparaban al "Yahwéh" hebreo de connotaciones malignas e hijo abortado de Sophia "Sabiduría".


Cronos.

Igualmente la procedencia del nombre de Cronos es excesivamente antigua, una de las más arcaicas formas de la cual deriva este nombre es el prefijo ruso чорн (Chern o Chern-o) que significa negro. Cronos o las formas Coro, Curo o Cor siempre aluden a una divinidad negra como la Corneja y el Cuervo, ambos pájaros negros y de mal presagio, pero también designa al color rojo, el color de la sangre de los sacrificios, en ruso красн (Krasn o Caran) significa rojo, el Gorri vasco igualmente significa rojo y tiene ésta raíz, asimismo la palabra coral significaría "el rojo". El griego καρυκινοζ (carukinos) significa rojo sangre o rojo oscuro, ésta voz "Car" o "Cer" o "Cher" en muchas lenguas, designa a la cereza: en latín Ceressia, en gallego Cereixa, en catalán Cirera, en alemán kirsche, en inglés Cherry, en ruso Chereshia (черешия) y el árabe kárasun... e icluso Corazón tiene este prefijo, el porqué, es de sentido común.

Es curiosa la dualidad de dicha raíz, en todo caso el rojo y el negro son los colores de la muerte. Cronos, como dios del tiempo y devorador, está asociado a la muerte y resurrección terrenal, y por ello se le equipara al dios hebreo, como bien escribe el profeta Isaías (26: 19): <<Revivirán tus muertos, mis cadáveres se levantarán, despertad y cantad los que yacéis en el polvo, porque rocío de luces es tu rocío, y la tierra parirá sombras>>.


El asno.

Uno de los temas que encuentro más sugerentes, es el simbolismo del asno presente en las antiguas culturas, la partícula "io" en egipcio, efectivamente significa asno, y puede ser una onomatopeya del rebuzno de ese animal, después se aproximó este "io" a Yahwéh, a causa del sufijo "io" o "ia" presente en el nombre del Dios Hebreo. Set -Dios Egipcio de las tormentas de arena- era representado por un ser con cabeza de asno, Athanasius Kircher en su libro Aritmología nos afirma: "dicen que Sabaoth tiene la forma de puerco o de asno..."  esto nos da una pequeña luz, y nos confirma que entre ciertos círculos de iniciados, a Yahwéh Sabaoth, al igual que al Dios egipcio Set, se lo representaba con forma de asno en tiempos pretéritos. El Dios griego Tifón de las tormentas, era representado como un asno de color rojizo, casi al igual que el Set egipcio. Así pues, Yahwéh y Satán (Set) no se oponen, sino que se identifican con el símbolo del asno. A los antiguos cristianos se los llamaba "asinarii(adoradores del asno) y Jesús Cristo, en más de alguna ocasión ha sido representado con la forma de este animal, como por ejemplo en la Capilla de Santa Anastasia, en el ángulo occidental del Palatino, en Roma.






El asno músico en una placa Caldea. Según L. Abensour







El Doctor onocéfalo. Según Stefanone, Gemmae sculptae, ed. 1648, pl. XXX.







El Dios Yao con cabeza de asno y piernas de serpiente de los antiguos gnósticos ofitas. Piedra grabada del s. II de nuestra era.









La inscripción de Alexamenos en el Palatino de Roma. Al fondo se ve un Cristo crucificado con cabeza de asno. 



Los hebreos y los orígenes de Yahwéh


Los hebreos, como etnia, aparecen en Palestina en el segundo milenio a.C. estaban organizados en doce tribus, y a partir del siglo X a.C. se constituyen en una monarquía. A la muerte de Salomón, el reino se dividió en dos: el reino del Norte y el del Sur. El reino del Norte desaparece ante el avance Asirio en el 722 a.C. entretanto el reino del Sur, unos años más tarde también cae, esta vez por los Babilonios (567 a.C), quienes al mismo tiempo deportan a la clase dirigente hebrea a Babilonia y a las riberas del Eufrates. Allí permanecieron hasta que Ciro II el Grande permitió su vuelta a Jerusalem. A causa de este destierro, la cultura mesopotámica marcó e influenció increíblemente a la religión hebrea, cuyas tradiciones, durante este período, se pusieron por escrito. A partir de ese momento y destruido el templo de Jerusalem, la palabra de Yahwéh hace su aparición.

En la cultura Ugarítica, casi en los mismos tiempos en que se empezaba a crear el Pueblo Hebreo, se adoraba a un dios supremo llamado "El". La partícula "El" aparece en muchos nombres que aluden directamente al astro de fuego; "Helios" en la antigua grecia era el Dios Solar por excelencia, "Helí" en arameo quiere decir "señor", "Eliun" en fenicio y "Lion" en cananeo quieren decir "Sol" (nótese la relación directa del León con el astro solar) de estos nombres hebreos, arameos y cananeos se derivan los nombres judíos "Elías" o "Eleazar", relativos a la divinidad misma; el Sol. Pero es curioso que esta primitiva forma de aludir a Yahwéh tenga relación con una divinidad solar, ya que éste se acerca más a un dios lunar. 

Posiblemente el asno -no sé porqué razón- tenga una gran relación con el Sol, en la antigua religión sabina (prerromana) al Sol se le denominaba "Ausel" y los antiguos etruscos lo llamaban "Usil", que son muy parecidos al nombre del asno en otros idiomas de la rama indoeuropea (el etrusco y los dialectos prerromanos no son indoeuropeos). El prefijo "Au" o incluso "Us" o "Ur" está presente en los nombres -no necesariamente de dioses- en que aparece el color dorado, en la antigua Sumeria se denominaba al agua con el nombre de "Ur" (el agua es brillante), "Ur" en idioma vasco también significa agua, de este "Ur" muy probablemente derivó el "Up" que abunda en los pueblos nórdicos (Upė significa río en lituano) por ejemplo en Suecia tenemos las localidades de "Uppland" y "Uppsala" las que están prácticamente en la costa, o muy cerca del agua o de algún río, "Urburu" en vasco significa manantial. 

Esel" en alemán, "asil" en gótico y "ase" en catalán y occitano significan la misma palabra; "asno". Por parte de la mitología tenemos a los "Asuras" hindúes, los "Ases" germánicos, y el "Asgard" de los nórdicos (el centro del mundo) as-gard significaría ¿jardín del Sol? o ¿jardín soleado?, donde estos últimos tenían su morada divina, el "As" de cada palo de la baraja (el número uno) es un remanente de esta connotación divina con el asno... ¿o con el Sol?. Es bastante admisible y obvio pensar que de este "Aus" o "Aur" derivan ciertas palabras como "Aurora", que son las primeras horas del Sol en el firmamento, cuando éste alcanza un color dorado profundo, "Aurum" (en latín significa oro, aunque es tardía) e incluso la constelación de "Orión", la cual, a pesar de dibujar la imagen de un gigante en el firmamento, pareciera ser una especie de manto (según José Alfredo González Celdrán), en el cual se dejaba pudrir el jugo del hongo alucinógeno Amanita Muscaria, y que alcanzaba un espectacular color dorado, y por supuesto la "orina" que es de color amarillo oro, e incluso el nombre de las montañas, por ejemplo en griego ὄρος (oros, pronunciación oros) significa montaña, y en hebreo הר (hr, pronunciación har) también significa monte, peña o montaña e incluso poder o fuerza, la relación directa es porque los brillantes y dorados ríos nacen de éstas.







Este es el antiguo Dios "El" de la cultura Ugarítica (I o II milenio Antes de Cristo) al que muchos relacionan con Yahwéh.








Ofrenda de un rey ugarítico al Dios Supremo El. (fotos de libros personales)



Aunque Yahwéh abominaba el culto a los astros, igualmente se los adoraba de forma indirecta, se adoraba al Sol (2 Re 23, 11), a la Luna (Dt 4, 19; 17, 3), a los Planetas (Am 5, 26; Is 19, 12) a Venus (Jr 7, 18; 44, 17 - 19, 25) a las estrellas y al ejército de los cielos (2 Re 17, 16; 21, 5) así como a las constelaciones (Is 13, 10; Job 9, 9; 8, 31). A pesar de la prohibición tajante de Yahwéh de adorar a los astros, aún quedaba la reminiscencia de la antiquísima concepción de éstos, como seres divinos. 

Soy consciente de que los capítulos en donde escribo sobre los sacrificios a Yahwéh y sobre el simbolismo del asno, pueden ser interpretados de forma tendenciosa, sarcástica e incluso denigrante, por ello es importante tomarse los mitos, dioses, y leyendas como lo que son; sólo profundas interpretaciones y creaciones del ser humano, que intentan comprender de alguna forma, el mundo en el cual nos encontramos, y la vida... nada más.

En definitiva, mientras los sacerdotes hebreos guarden celosamente la verdadera denominación de Yahwéh, el verdadero nombre y el profundo significado de ese enigmático Dios, seguirá siendo desconocido para los no iniciados. 



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